dimarts, de novembre 14, 2006

LA DIETA DE LA AMÍGDALA

Si mi vida ha venido determinada por algo en estos últimos tiempos más allá del amor, trabajo, estudios, Britney, libros o Amazon ha sido, sin duda, por mis anginas. Tener anginas cada dos meses (cada vez más complicadas y dolorosas) incita a la depresión y la paranoia reiterativa. En julio, después de sufrir un "abceso periamigdalino" (que evitaré explicar qué es aquí por consideración hacia el respetable), tomé la decisión definitiva de operarme: de una vez por todas, iba a acabar con el problema de forma radical y en breve. Pero igual que de un día a otro paso de Kylie a la Jurado como objetos exclusivos de mi adoración absoluta, al final parece que no pasaré por quirófano. En el fondo, me encanta decir algo para desdecirme luego, y más en casos como éste. La razón es sencilla: por causas algo misteriosas aunque afortunadas, llevo 4 meses sin tener anginas y me encuentro bastante bien. Aunque cueste de creer, mi salvador ha sido un mejunge de herbolario a base de propóleo, al que llegué por mi madre y por otro blogger con garganta débil. Ya no puedo vivir sin él. Al encotrarme en una dinámica saludable desconocida para mí, me he lanzado: el pasado viernes me cité con un reputado homeópata para intentar una terapia alternativa que atajara el problema de raíz y tratara de solucionar el conflicto sin tener que recurrir a una agresión quirúrgica. Tengo fe en la medicina alternativa, me parece más coherente, aunque cara. Así que el viernes asistí a la visita médica más peculiar que he vivido jamás (gracias a Dios, aún no he necesitado ir a un urólogo ni me han hecho una exploración del colon). Con decir que el doctor en cuestión tan sólo tocó mis manos para hacer el diagnóstico y marcar la terapia. A través de unos aparatos electrónicos que iba colocando en diversos puntos de mis manos, me enseñó cómo un aguja indicaba que mis anginas estaban a punto de estallar de hinchadas y débiles, cómo mis intestinos están hechos polvos de tanto antibiótico (se ve que tengo "cándidas", y no son almas, sino hongos) y cómo sufro intolerancia a algunos alimentos que seguramente sea la cauda de mis anginas. Y varios síntomas más derivados de todo eso: ansiedad, palpitaciones, cansancio permanente, ahogos... Vamos, que estoy hecho un cuadro. Así que me recetó una terapia lenta y natural a base de un cambio drástico de dieta para empezar a arreglar desperfectos, bajar hinchazones, recuperar mis defensas (¡por fin!) y reequilibrar todo mi organismo. Todo eso acompañado de refuerzos vitamínicos y de homeopatía para ayudar a estabilizar. Incluso me dio un tratamiento de crisis nada agresivo para cuando note el inicio de cualquier pequeña molestia que en otras circunstancias hubiera desembocado en otro proceso infeccioso. Total, que como la comida será el núcleo de mi consumismo en los próximos meses, paso a detallar la estricta dieta que tiene que salvarme de todo mi calvario. También para que mis amigos vayan sabiendo donde pueden llevarme a cenar a partir de ahora y no cuenten conmigo para acompañarles en noches toledanas (aunque mi empatía siempre se puede limitar a mirar y escuchar). Las indicaciones son las siguientes:
Evitar:
- Lácteos.
- Embutidos; jamón dulce.
- Gluten (trigo): pan, pasta y bollería.
- Azúcar, dulce en general.
- Levaduras: de pan, de vinagre y de cerveza.
Tomar:
- Arroz, maíz, Kinua.
- Legumbres.
- Verduras.
- Jamón serrano.
- Pescado, carne.
- Frutos secos crudos.
- Manzana, Kiwi y cítricos.
- Ensaladas.
- Tartas de arroz, maíz o kinua.
- Pasta de arroz, maíz o kinua.
- Leche de soja o de arroz.
- Agua y vino tinto.
Es un poco drástica, para qué negarlo, pero espero que progresivamente efectiva. Y temporal, de momento por dos meses, luego irá suavizándose, aunque los lácteos y el gluten creo que desaparecerán para siempre. Mañana me voy al Mercadona con 50 euros a llenar el carro de productos a los que revisar la etiqueta de ingredientes minuciosamente. De momento, ya fui a la tienda de Santiveri y me hice con unos macarrones de espelta, un pan de trigo germinado, unas hamburguesas de zanahora y perejil, una mermelada sin azúcar, unos cereales de kinua y salsa de soja. Suerte que nunca he sido muy maniático con la comida, aunque no puedo con la soja (yogures, leche, etc). Hoy le decía a mi madre: ¿Y cómo me preparo yo ahora mis macarrones a la carbonara que tanto me gustan?. Y me dice: "Pues con macarrones de espelta y crema de leche de soja, y jamón serrano y no bacon". Y se ha quedado tan ancha, cuando el único ingrediente restante de la receta original era la cebolla.
P.D.: Otros consejos cruciales según mi homeópata de cabecera: mantener siempre las manos calientes, masajear regularmente la zona entre el dedo pulgar e índice, seguir con mi jarabe de propóleo y mis infusiones de tomillo, hacer deporte y ser feliz. Como muy bien dice Spooky, a un homeópata le dices que te encuentras mejor porque Britney va a sacar un nuevo disco y te toma en serio...

Etiquetes de comentaris:

6 Comments:

Anonymous Anònim said...

hamburguesas de zanahoria y perejil... bueno, puedes tomar vino, aun no esta todo perdido ;)

dt. de nov. 14, 12:32:00 p. m. CET  
Anonymous Anònim said...

Els teus amics agraim l'extensa llista d'aliments que pots i no pots menjar. Em donaràs la raó que no hi ha res més exquisit i bo per l'organisme que una ració de pernil regada amb un gran vi castellà o de la Rioja?

A veure si et posses bo, rei i l'unica operació que et faras serà la de canvi de sexe...

dt. de nov. 14, 05:39:00 p. m. CET  
Blogger sardovicarious said...

mamma mia tio, estas a un paso de cortarte una puta oreja...

dc. de nov. 15, 11:10:00 a. m. CET  
Blogger Albert said...

Efectivamente, chicos, estoy empezando una nueva etapa bastante radical de mi vida alimentaria. Tened en cuenta además que las kurdas con vino no me gustan nada: adormecen y producen dolor de cabeza.
Parezco tonto mirando los ingredientes de todo lo que compro o consumo. Aunque he comprobado que mi dieta se acerca bastante a un restaurante japonés: creo que es el sitio donde podría comer más cosas, tot i que hauré de prescindir de l'arròs embolicat amb plàtan. (sniff)

dj. de nov. 16, 01:11:00 a. m. CET  
Anonymous Anònim said...

y ahora que te hago de comer yo cuando vengas a verme?!
Lo de la carbonara se acabo, y las albondigas con tomate supongo que tambien... con lo divertido que era pelearnos mientras cocinabamos juntos... Ya no sera lo mismo con la soja y la/el kinua...

dg. de nov. 19, 12:12:00 a. m. CET  
Anonymous Tedi said...

Hola.

Ya ha pasado algún tiempo de este post... y yo tengo un problemilla constante con mis anginas... ¿podrias comentar cómo has evolucionado?

Gracias

dc. de juny 24, 09:42:00 p. m. CEST  

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