dijous, de setembre 28, 2006

LADY EQUESTRIAN

Esto ya parece "El programa de AR" (Ana Rosa, para los incultos televidentes), con sus colaboradores y todo, aunque aún me queda un buen trecho para llegar a ser como ella, y que los colaboradores me lo hagan todo mientras yo me como un croissant tranquilamente. Así que hoy cedo encantado este espacio a Xavi que nos relata el concierto de Missy Elliott en Barcelona el pasado día 24, al cual yo no pude acudir por motivos laborales (hay que joderse, para dos días que trabajo), y encima que teníamos entrada gratis. En fin, ahí va una entrañable crónica a cargo de mi compañera de fatigas:
"Qué mejor en plenas festividades de nuestra patrona (me refiero a la Mercè y no a Madonna ni a Britney) que pasar de castellers, ferias de libros antiguos, fuentes de colores e insulsos conciertos gratuitos para ir precisamente gratis a un concierto donde casi todo el mundo paga menos tú. Con esta entrañable premisa, acudí el pasado 24 de Septiembre a la sala Razzmatazz a ver a la reina del hip-hop y multimillonaria Missy Elliot. El concierto estaba concebido como un aperitivo del BUM, el festival de música urbana que se celebrará próximamente en Bilbao, y por ello, otros artistas calentaron (o al menos intentaron) el ambiente antes de poder ver en acción a la musa autofabricada de Adidas. Y digo lo intentaron porque para gustos se hicieron los colores, sí, pero a mí esto del hip-hop en español que me perdonen, me suena a fado en alemán o a rock alternativo de Seattle hecho en la Capadocia. Vamos, que no.
Las primeras dudas que nos asaltaron a los más curiosos era saber qué aspecto presentaría la diva, si estaría "rellenita" o algo más estilizada como habíamos creido apreciar recientemente en algunos videos o fotos (como en la que monta a caballo cual amazona de Terry y que ilustra su reciente álbum recopilatorio) . En fin, nos quedamos más que sorprendidos al comprobar que la pobre Missy apareció como una auténtica tanqueta humana, embutida en unos pantalones tipo militar con la banderita americana (talla XXL, aquí, en Cibeles y en Alaska) y que lució en tres tonalidades distintas: blanco, negro y grana. Al comprobar que el vestuario no iba a dar mucho de sí por motivos más que obvios, nos centramos en el show estrictamente hablando: un DJ controlando todo el sonido y un rapero un poco pesao vestido de Adidas de arriba a abajo (of course) acompañaron a Missy durante todo el repertorio. Sin duda, lo más grato fue presenciar el conjunto de doce bailarines que con sus idas y venidas dieron al evento tintes realmente maestros. Fue entrañable disfrutar de todos los bailarines con la máscara de "Scream", felizmente recuperada para el mundo del show business, al son de "Get Your Freak On" y con unos paraguas de rayas blancas y amarillas rematados con el rostro de Missy guiñando el ojo a todos los presentes. Los bailarines deleitaron al personal con coreografías individuales, en pareja o en grupo a medida que Missy y su amigo se convertían en maestros de ceremonías cediendo todo el terreno a esos fenómenos del baile (incluida una rubita monísima a lo Karen Mulder que no tenía nada que envidiar a sus compañeras afroamericanas en lo que a mover el esqueleto se refiere). En resumen, unos seis temas interpretados enteramente y una multitud de fragmentos de otras canciones, con momento revival incluído: tres bailarinas se convirtieron por un momento en "improvisadas" Ikettes para rememorar los dancings que Tina se pegaba con sus Ikettes en aquel momento tan esplendoroso de su vida (y no lo digo porque el marido la zurrara, no). El resultado fue un espectáculo realmente corto, 75 minutos escasos, pero salvado por una propuesta diferente a lo que estamos acostumbrados a ver por estos lares habitualmente. Hay que destacar negativamente la pérdida creciente de "feedback" con la artista durante el transcurso del evento. Missy se presentó como un ser afable, alguien a quien achucharías sin dudar en un frío día de invierno a la salida de un colegio, y es que no son solamente kilos lo que rebosa: por momentos se convirtió en una especie de Eva Hache a lo afro, comentando la jugada en todo momento, mofándose de su compañero y haciendo comentarios que sin duda serían jugosos acerca de otras celebridades como Janet Jackson o Justin Timberlake. Fue una lástima no entender más del 50% de lo que Missy nos decía, pues estancó el buen feeling predominante en la sala, en la que algunos sólo podían gritar "eeeeooohhh" y "aaaaooooh" como respuesta a las propuestas de la rapera, mover los brazos frenéticamente y gritarle de tanto en cuanto "Guapa!" (como si de Alaska se tratara) a la propietaria de más de diez coches de lujo. Ahí Missy estuvo entrañable una vez más y gritando "Fucking Liers!" se arrancó con otro tema pensando que en España debe haber gente que llama "Guapa!" a cualquier cosa. En fin. No se puede tener todo. Y Missy no es guapa, no, pero su carisma y saber hacer impregnaron cada centímetro del local y me dieron ganas de conocerla mejor, de andar por sus interminables roperos observándolo todo en plan ruta por los Museos Vaticanos, y como ya he comentado anteriormente, de achucharla bien fuerte!"

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1 Comments:

Blogger Jules said...

JEJEJE, Molt divertida la crònica. Escrius com parles Xavi... jeje m'he imaginat la teva veu en tot moment.

dj. de set. 28, 11:32:00 p. m. CEST  

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